Prologo





Sinopsis


Durante años Bella obtuvo un asiento de primera fila para el desfile de mujeres que su hermanastro Edward tomaba y tiraba, todo el tiempo deseando ser ella la que estaba en el otro lado de la pared del dormitorio que compartían.

Todas las mujeres eran una buena opción, a excepción de ella. Lo único que él la consideraba era una ingenua molestia.

Ahora, como un policía que vive solo en Boston, Edward la invita a quedarse con él mientras ella asiste a la universidad. Es la perfecta oportunidad para que Bella le demuestre a su engreído y aun pecaminosamente sexy hermanastro que ya no es la adolescente nerd con la que creció.






Prólogo

Bella
Bueno, mírate. — Bella se giró para ver a Mike Newton acercarse, sus ojos pasando por cada centímetro de ella.

—Hola, Mike. ¿Disfrutando de la fiesta? —Ella miró a su alrededor. Estaba tratando de seguir siendo optimista, pero los invitados de la fiesta realmente empezaban a destrozar la casa.

No es mi problema, se dijo a sí misma.

Estos eran los amigos de su hermanastro Edward, no los suyos. Su fiesta, no la de ella; por lo tanto, no era su problema. Pero aun así, si Edward no salía con un milagro antes de que sus padres llegaran a casa la noche del domingo, Edward sería hombre muerto y el mal humor de sus padres la haría miserable también.

Suspiró, supongo que tendré que ayudar...

Por supuesto que ayudaría, siempre lo hacía. Esa era la historia de su vida, cubrir a su hermanastro. Y qué conseguía con eso, ni una maldita cosa.
Apenas un agradecimiento. No hay duda de que el bastardo esperaba que ayudara, por el privilegio de salir con sus oh-tan-geniales amigos… sí, lo que sea.

—Está genial. Luces caliente en ese vestido, Bella. Seré honesto, no me di cuenta de las curvas que tenías bajo las sudaderas holgadas y ese conjunto de nerd que normalmente usas.

¿Conjunto de nerd? ¿En serio? Se llama ropa cómoda, imbécil.

Diciéndose a sí misma que no debía tomárselo como una ofensa, que su comentario pretendía ser un cumplido, Bella le dedicó una sonrisa.

Supuso que debería tomar lo que podía conseguir, no era a menudo que recibiera un cumplido sobre su aspecto. A veces sentía como que los chicos ni siquiera sabían que existía. Su intención original era llamar la atención de Edward, lo que no estaba funcionando, así que supuso que la de Mike era un sustituto bastante decente.

—Gracias.

—La piscina luce increíble. —Mike apoyó un hombro contra la pared y tomó un largo trago de su cerveza.
—Lo hace. —Bella escaneó a la multitud buscando a Edward, pero no lo encontró. Antes había estado coqueteando con alguna porrista.
Parecían íntimos, realmente íntimos. Pero no estaban en ningún lado ahora. Follando arriba, supongo. Frunció el ceño. No le gustaba la idea. Ni un poco. ¿Por qué no podía simplemente ver que era perfecta para él? No una porrista cabeza hueca, o una reina del baile, sino ella, la tímida chica inteligente, y discreta, que dormía en el mismo pasillo al lado de él. Por desgracia, estaba tan en el extremo opuesto del espectro de las chicas con las que salía, que ni siquiera era gracioso.

—Deberías ponerte tu traje de baño y nadar conmigo. —El índice de pasaba por su brazo desnudo, recuperando su atención.

Ella miró a Mike. Tenía buen aspecto, no había duda sobre eso, con el rubio cabello corto, perfectamente peinado, ojos azules y todo el estereotipo de chico americano, se veía bien. Si su cabeza no estuviese consumida con su enamoramiento por Edward, estaría halagada de que él estuviese tratando de obtener su atención. Ciertamente no era el tipo de chica en el que los deportistas normalmente se fueran a fijar, era demasiado nerd. No, eso es inexacto, era un genio de las computadoras. Edward y sus amigos sobresalían en los deportes y ella sobresalía con sus calificaciones.

Bella se mordió el labio inferior. Tal vez estaba viendo mal todo esto. Tal vez no era cuestión de mostrarle a Edward lo sexy que podía ser, sino cuestión de mostrarle a Edward que otros hombres la deseaban. Los chicos con los que por lo general salía, eran como ella, un poco en el lado nerd. Ciertamente no eran los tipos de chicos que harían que Edward se pusiera celoso.

Pero Mike...

Si veía cuánto la deseaba uno de sus amigos más cercanos, entonces tal vez la vería así por sí mismo. Tal vez dejaría de verla como su hermanastra nerd y la vería como Mike la estaba viendo ahora, como una mujer sensual.

Solo tal vez. Atrapando su mirada, Bella le devolvió la sonrisa mientras hacía girar un mechón de su oscuro cabello alrededor de su dedo índice de manera coqueta, como había visto hacer a la mayoría de las otras chicas.

—Me encantaría.
Mike se bebió el resto de su cerveza en un solo trago, y luego dejó la botella vacía en un soporte cercano que sostenía una planta.

—¿Necesitas ir a buscar tu traje de baño?

—No, llevo uno debajo de este vestido. —Pasó junto a él, lo que le permitió intencionalmente, rozar su pecho contra su brazo. ¿Estaba exagerando? Miró por encima del hombro para ver a Mike detrás de ella, con los ojos apreciando cada centímetro de su figura. Exagerando o no, parecía estar funcionando.

Pasaron a través de las puertas traseras hacia la zona de la piscina, la cual estaba llena de adolescentes: en la piscina, junto al asador y más de la mitad casi borrachos. Uno parecía estar desmayado en una silla blanca de plástico.

Acercándose a la piscina, Bella agarró el dobladillo de su falda y empezó a tirar de ella hasta que su vestido estuvo fuera y fue lanzando por encima de su cabeza sobre una silla de plástico, dejándola en un bikini negro. Esto realmente no era algo que usara en circunstancias normales, pero había comprado este especialmente para la fiesta, para Edward.

Se volvió hacia el sonido del silbido de Mike. Su camisa estaba fuera y desabrochó rápidamente sus jeans y los empujó hacia abajo, mostrando un traje de baño negro.

—Ese es un traje perverso, nena. Realmente caliente.

Cohibida, sintió el impulso de cubrirse, pero se negó a hacerlo. Su cohibición era parte de la razón por la que estaba en nerdlandia, demonios era la alcaldesa de nerdlandia.

—Gracias.

—Edward  es un cabrón con suerte.

Ella inclinó la cabeza hacia un lado, dándole una mirada curiosa.

—¿Por qué?

Mike se acercó a ella y le puso una mano en su cadera, sus dedos jugando con el lazo que unía la parte inferior de su traje de baño.

—Porque consigue dormir en la habitación contigua a la tuya. No sé cómo lo hace. Eso es todo lo que estoy diciendo.
Ella se rio.

—Creo que tal vez has tenido demasiadas cervezas, voy a tener que hacer que dejes de beber. —Sin esperar respuesta, dio un paso más allá de él y se zambulló en el agua. Nadó por debajo de la superficie, hasta llegar al otro lado de la piscina y emergió. Se rio de nuevo, viendo que él no había saltado.

—¿Vienes o qué?

—Por supuesto.

Después de pasar la tarde con Mike, había llegado a darse cuenta de que era un tipo bastante decente.

—Tengo que disculparme —dijo Bella, dándole a
Mike una sonrisa tímida mientras se hundía profundamente en el jacuzzi de sus padres junto a él, con una copa de vino para cada uno. El jacuzzi estaba al lado de la habitación de sus padres, uno de los únicos lugares en la casa en donde no tenían a otras personas corriendo alrededor de ellos.

—¿Por qué?
—En verdad te juzgué sin conocerte. No eres el deportista totalmente descerebrado que supuse que eras. —Ahora, que en realidad se estaba tomando el tiempo para llegar a conocerlo, no era un chico del todo malo.

Mike se rio y le dio una sonrisa tímida.

—Gracias. Creo.

Los ojos oscuros de Bella se encontraron con los azules de Mike.

—Cuando tú y los otros chicos venían... —Se encogió de hombros—. Bueno, ya sabes.

Dejó de reír, pero una sonrisa permaneció en sus labios.

—Lo sé, está bien. Edward nos dijo que permaneciéramos lejos de ti.

Arrugó su nariz hacia él.

—¿Por qué?

—Protección de hermano mayor, supongo. Representaba su papel. Pero hoy no me pude resistir a hablar contigo. Edward y yo podemos arreglarlo más tarde, si es que es un gran problema.

—Sí, pero ¿por qué siquiera sentiría la necesidad de hacer eso? De todos modos, por lo general actúa como si no existiera. —Puso sus ojos en blanco, una risita triste escapó de sus labios—. Lo juro, a veces me pregunto si sabe que soy una chica.

Diversión bailó en los ojos de Mike, y se inclinó para cerrar la distancia entre ellos, acomodando un brazo sobre sus hombros.

—Lo sabe, te lo aseguro.

Bella le dio una mirada curiosa, preguntándose si había algo más implícito en su comentario. Decidiendo que no, se apoyó contra su duro cuerpo. Quizás su encaprichamiento por su hermanastro se interponía en que se abriera a los hombres que en realidad podrían estar interesados en ella, hombres como Mike. Tal vez era hora de seguir adelante; era evidente que Edward, seguro como el infierno no lo estaba, a pesar de sus esfuerzos esa noche. Lo había visto dos veces desde que ella y Mike comenzaron a conocerse, cada vez con esa descerebrada, sus manos sobre ella y las de ella sobre él. Sí, era el momento de seguir adelante. Él no estaba interesado. Punto.

»Es mejor hombre que yo. —Mike enganchó su dedo índice debajo de su mentón e inclinó su rostro hacia arriba, bajando sus labios a los de ella.
Su pulso se aceleró mientras anticipaba su beso.

—¿Po… por qué?

—No podría soportar vivir contigo más de un día y no hacerte mía.

—¿No? —En realidad podía escuchar el temblor en su voz cuando sus labios bajaron hacia los de ella, su mano se deslizó hacia su nuca y profundó el beso. Ella gimió contra sus labios, su mano se deslizó hacia arriba, hacia su pecho desnudo, para agarrar la parte trasera de su cuello. Edward se encontraba cada vez más lejos de su mente a medida que su beso se volvía más exigente, y la presionaba contra el jacuzzi.

La mano libre de Mike se deslizó hasta su costado y sus dedos se estiraron por detrás de su cuello, hasta el lazo en la parte superior de su bikini, cuando ambos se congelaron ante el sonido de la voz de su hermanastro.
—¡Aléjate de mi hermana!

Ay no. Le dio una sonrisa tímida a Mike mientras se alejaba de ella. No tenía que mirar a Edward, por el tono de su voz, sabía que estaba molesto.

—En serio, hombre. ¿Cuál es el problema? —A pesar de su protesta, Mike puso un poco de distancia entre él y Bella.

—Estás en el jacuzzi, medio desnudo con mi hermana, ese es mi problema.

—Hermanastra —Interrumpió Bella, pero fue ignorada.

—De todos modos ¿qué carajos crees que va a pasar con ella de todos modos? ¿Te das cuenta de cuántos años tiene?

Bella levantó su mirada hacia Edward y se sorprendió al ver la intensidad de la furia en sus ojos verde bosque. Sin embargo, su ira solo causó que la suya saliera a la superficie. ¡Cómo se atreve! No la deseaba, así que nadie más podía hacerlo. ¡Bueno, que se joda!

—Es perfectamente consciente de mi edad, solo tengo dos años menos que ustedes, así que ni siquiera vayas por ahí. No soy una niña Edward, y puedo tomar mis propias decisiones. ¡Cómo te atreves a interrumpirnos!
—Salió del jacuzzi, irrumpió en la habitación y se detuvo a menos de un paso de Edward, plantando sus puños en sus caderas y asesinándolo con su mirada.

—Es mi trabajo asegurarme que no te metes en problemas.

—Mike es uno de tus mejores amigos por amor de Dios. —Podía escuchar a Mike saliendo del jacuzzi, pero se negaba a alejar su mirada de la de Edward.

Fue Edward quien rompió el contacto visual para mirar a su amigo.

—Es exactamente por eso que te prohíbo que estés con él. Te usará y seguirá adelante. Solo serás otra de muchas.

—Sabes qué hombre, ahora mismo estás siendo un jodido imbécil —Interrumpió Mike, llegando a su lado—. Ella puede tomar sus propias decisiones.

Agarrando su brazo, Edward la arrastró bruscamente detrás de él, mientras se acercaba a su amigo.

—No en este caso. No te conoce como yo.
Mike se acercó a Edward, sus ojos desafiando a su hermanastro.

—Mira quién habla, ¿incluso sabes el nombre de esa perra que follaste hace rato?

Ambos habían tomado demasiado alcohol y esta situación, se estaba dirigiendo demasiado rápido en una muy mala dirección. Necesitaba calmar todo, ahora.

—¡Edward! —Agarró su brazo, para tirar a Edward hacia atrás y separar a los hombres, pero ya era demasiado tarde. Edward retrocedió y lanzó su puño hacia adelante, conectando con la mandíbula de Mike.

Solo para que lo sepas, voy a volver a verlo —le advirtió Bella a Edward. Apenas habían hablado desde su pelea con Mike la noche anterior; lo que había terminado con ellos en el jacuzzi, golpeándose, hasta que algunos de los chicos de su equipo de lacrosse, los encontraron y separaron. Ella había estado esperando hasta que se enfriara para hablar con él, así hablaría con una mente despejada. Una parte de ella quería pensar que la razón por la que Edward había reaccionado como lo había hecho era porque estaba celoso y la quería para sí mismo, pero no tenía ninguna intención de apostar en esa esperanza. Incluso si ese fuese el caso, no tenía derecho a interferir.

No. Mike  había tenido razón. Edward lo acusó de ser un jugador, pero Edward era mucho peor, lo que hacía aún más evidente que no estaba en su radar de otra forma que como familia, su hermana la nerd, ni más ni menos.

Era el momento de enfrentarse a la realidad. Era divertido para pasar el rato con Mike, y desde luego no era feo en absoluto, y a pesar de la ira de su hermanastro, Mike se había enfrentado a él por ella, había recibido golpes por ella y todavía quería salir con ella. Eso representaba algo en su libro.

Edward dejó de reunir las latas de cerveza que había estado lanzando en una bolsa de basura negra, y se le quedó mirando un momento. Con su mandíbula apretada, por un momento pensó que estaba por discutir con ella sobre eso. Se preparó para la pelea.
Pero nunca llegó.

—Haz lo que quieras. ¿Qué me importa? —Sin otra palabra, dio media vuelta y volvió a juntar las latas.

El comentario dolió, pero cuadró los hombros y lo soportó. Al menos sabía dónde estaba con él. Juró que se olvidaría que alguna vez había estado enamorada de él, le tomara lo que le tomara lograrlo, e iba a centrarse en lo que realmente eran, hermanastros.


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